Ingeniera comercial en proceso.
Cargo actual: Administradora
El gran desafío de la educación moderna es procurar ir más allá de la simple enseñanza de habilidades y competencias. La educación, además de enseñar a “hacer”, debe también enseñar a “ser”, “convivir” y “emprender”. Esta visión integral de la educación entiende que los seres humanos tienen necesidades muy amplias de aprendizaje que van, desde adquirir una visión de sí mismos además de herramientas que permitan generar conocimientos y alcanzar la realización personal, hasta valores para vivir en sociedad. Por eso, la enseñanza en emprendimiento comprende, además de la transmisión de herramientas específicas (por lo general de análisis económico o de capacidad gerencial), la instrucción en elementos de actitud y conciencia. Por ejemplo, entre los principales atributos de conciencia que se desarrollan con la formación emprendedora están el sentimiento de pertenencia a una sociedad que genera valores como la solidaridad, el respeto y el compromiso. Además, la formación emprendedora desarrolla en las personas una fuerte autoestima y confianza en sí mismas que genera la certeza de que el crecimiento y superación personal es una tarea y responsabilidad propia. Por otro lado, este tipo de formación desarrolla actitudes de liderazgo, apertura al cambio, perseverancia, responsabilidad, creatividad, capacidad de observación e identificación de oportunidades, entre otras. La suma de estos atributos configura personas “revolucionarias”, abiertas a la innovación y crecimiento permanentes, dispuestas a movilizar su inteligencia, su corazón, su espíritu crítico y su gusto por los sueños. Adicionalmente, estas personas son conscientes de que forman parte de una sociedad y que, por lo tanto, tienen un compromiso de responsabilidad para con ésta y su desarrollo. Las personas con esta actitud y conciencia guardan dentro de sí los atributos necesarios para constituirse en agentes de cambio y desarrollo, independientemente de que decidan insertarse en el mercado laboral o impulsar sus propios emprendimientos. Es por esto que los emprendedores pueden, ya sea aplicar su talento al interior de las organizaciones económicas o sociales a las que pertenecen, o diseñar y promover la constitución de su propia organización. En conclusión, la formación en emprendimiento logra que cada individuo tenga la seguridad de que su futuro puede estar al alcance de sus manos en la medida en la que se esfuerce por la consecución de su meta o sueño personal.

Fuente
Aporte de Andrés